domingo, 11 de enero de 2015

Ser niño en Atenas y Esparta

Ya hemos visto en la UD las diferencias que existían tanto en la organización política como en la estructura social de ambas poleis. Podéis consultar el Pechakucha que hemos creado (pestaña: Videos) para ver estos apartados. Os dejamos aquí unas curiosidades sobre lo diferente que era crecer en Atenas y Esparta.

En Atenas, los bebés varones eran cuidados por sus padres, pero las niñas a veces podían ser abandonadas en sitios públicos de la ciudad y ser adoptadas como esclavas.

Los niños iban a la escuela, donde aprendían a leer, escribir y también estudiaban matemáticas. Se les daba más comida que a las niñas, porque eran considerados más importantes. Ellas, en cambio, no iban a la escuela sino que aprendían cómo cuidar de la casa y tareas domésticas. Cuando se casaban, abandonaban su casa e iban a vivir a la de su marido, pasando a depender de él. Pasaban en casa la mayor parte del tiempo. 

En Esparta, cuando nacía un bebé el senado comprobaba si era sano y fuerte, pudiendo matar a los débiles despeñándolos por un acantilado. Estos bebés eran considerados "no aptos" y se arrojaban desde el Monte Taigeto en un valle conocido como Caeadas.

Los niños tenían que dejar a sus padres y vivir en la escuela, donde pasaban la mayoría del tiempo preparándose físicamente y luchando para ser fuertes y entrar en el ejército. También aprendían a leer, escribir y música. Las chicas también debían hacer ejercicio físico, pero en este caso para fortalecerse como madres y tener después hijos fuertes y sanos. Podían ir a la escuela y no debían estar siempre en casa.


Tienes que recordar que Esparta era una ciudad guerrera donde la debilidad física no era tolerada. Estudios recientes financiados por la Universidad de Atenas han descubierto en las Caeadas también restos de individuos adultos, demostrando que era además un lugar de castigo para los delincuentes, traidores y cautivos.

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